martes, 27 de diciembre de 2011

Equinoccio


En el tren, un viejo de cabello nevoso y largo a los hombros, hastiado de leer poemas llenos de florituras, estaba absorto en una historia que prometía en cada nueva página alguna sorpresa cualquiera, lo decía su mirada, la ansiedad en ella. Leía sobre una muchachita con ojitos preñados de tristezas y otros asuntos complicados. Cuando subió la mirada para descansar, distinguió en el asiento de en frente a una joven idéntica a la del papel. Reparó nuevamente el libro y repasó su vista sobre ella sin disimulo. El parecido oprimió su pecho en una fuerte sensación de deja vú y confusión. Fue real, un acontecimiento en espiral tan conmovedor que creyó haber sentido la mano del narrador cambiarle la página con un desliz de saliva. 

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domingo, 11 de diciembre de 2011

Sal con una chica que no lee


-Por Charles Warnke-


Sal con una chica que no lee. Encuéntrala en medio de la fastidiosa mugre de un bar del medio oeste. Encuéntrala en medio del humo, del sudor de borracho y de las luces multicolores de una discoteca de lujo. Donde la encuentres, descúbrela sonriendo y asegúrate de que la sonrisa permanezca incluso cuando su interlocutor le haya quitado la mirada. Cautívala con trivialidades poco sentimentales; usa las típicas frases de conquista y ríe para tus adentros. Sácala a la calle cuando los bares y las discotecas hayan dado por concluida la velada; ignora el peso de la fatiga. Bésala bajo la lluvia y deja que la tenue luz de un farol de la calle los ilumine, así como has visto que ocurre en las películas. Haz un comentario sobre el poco significado que todo eso tiene. Llévatela a tu apartamento y despáchala luego de hacerle el amor. Tíratela. 


Deja que la especie de contrato que sin darte cuenta has celebrado con ella se convierta poco a poco, incómodamente, en una relación. Descubre intereses y gustos comunes como el sushi o la música country, y construye un muro impenetrable alrededor de ellos. Haz del espacio común un espacio sagrado y regresa a él cada vez que el aire se torne pesado o las veladas parezcan demasiado largas. Háblale de cosas sin importancia y piensa poco. Deja que pasen los meses sin que te des cuenta. Proponle que se mude a vivir contigo y déjala que decore. Peléale por cosas insignificantes como que la maldita cortina de la ducha debe permanecer cerrada para que no se llene de ese maldito moho. Deja que pase un año sin que te des cuenta. Comienza a darte cuenta. 


Concluye que probablemente deberían casarse porque de lo contrario habrías perdido mucho tiempo de tu vida. Invítala a cenar a un restaurante que se salga de tu presupuesto en el piso cuarenta y cinco de un edificio y asegúrate de que tenga una vista hermosa de la ciudad. Tímidamente pídele al mesero que le traiga la copa de champaña con el modesto anillo adentro. Apenas se dé cuenta, proponle matrimonio con todo el entusiasmo y la sinceridad de los que puedas hacer acopio. No te preocupes si sientes que tu corazón está a punto de atravesarte el pecho, y si no sientes nada, tampoco le des mucha importancia. Si hay aplausos, deja que terminen. Si llora, sonríe como si nunca hubieras estado tan feliz, y si no lo hace, igual sonríe. 


Deja que pasen los años sin que te des cuenta. Construye una carrera en vez de conseguir un trabajo. Compra una casa y ten dos hermosos hijos. Trata de criarlos bien. Falla a menudo. Cae en una aburrida indiferencia y luego en una tristeza de la misma naturaleza. Sufre la típica crisis de los cincuenta. Envejece. Sorpréndete por tu falta de logros. En ocasiones siéntete satisfecho pero vacío y etéreo la mayor parte del tiempo. Durante las caminatas, ten la sensación de que nunca vas regresar, o de que el viento puede llevarte consigo. Contrae una enfermedad terminal. Muere, pero solo después de haberte dado cuenta de que la chica que no lee jamás hizo vibrar tu corazón con una pasión que tuviera significado; que nadie va a contar la historia de sus vidas, y que ella también morirá arrepentida porque nada provino nunca de su capacidad de amar.



Haz todas estas cosas, maldita sea, porque no hay nada peor que una chica que lee. Hazlo, te digo, porque una vida en el purgatorio es mejor que una en el infierno. Hazlo porque una chica que lee posee un vocabulario capaz de describir el descontento de una vida insatisfecha. Un vocabulario que analiza la belleza innata del mundo y la convierte en una alcanzable necesidad, en vez de algo maravilloso pero extraño a ti. Una chica que lee hace alarde de un vocabulario que puede identificar lo espacioso y desalmado de la retórica de quien no puede amarla, y la inarticulación causada por el desespero del que la ama en demasía. Un vocabulario, maldita sea, que hace de mi sofística vacía un truco barato. 


Hazlo porque la chica que lee entiende de sintaxis. La literatura le ha enseñado que los momentos de ternura llegan en intervalos esporádicos pero predecibles y que la vida no es plana. Sabe y exige, como corresponde, que el flujo de la vida venga con una corriente de decepción. Una chica que ha leído sobre las reglas de la sintaxis conoce las pausas irregulares –la vacilación en la respiración– que acompañan a la mentira. Sabe cuál es la diferencia entre un episodio de rabia aislado y los hábitos a los que se aferra alguien cuyo amargo cinismo countinuará, sin razón y sin propósito, después de que ella haya empacado sus maletas y pronunciado un inseguro adiós. Tiene claro que en su vida no seré más que unos puntos suspensivos y no una etapa, y por eso sigue su camino, porque la sintaxis le permite reconocer el ritmo y la cadencia de una vida bien vivida. 


Sal con una chica que no lee porque la que sí lo hace sabe de la importancia de la trama y puede rastrear los límites del prólogo y los agudos picos del clímax; los siente en la piel. Será paciente en caso de que haya pausas o intermedios, e intentará acelerar el desenlace. Pero sobre todo, la chica que lee conoce el inevitable significado de un final y se siente cómoda en ellos, pues se ha despedido ya de miles de héroes con apenas una pizca de tristeza. 


No salgas con una chica que lee porque ellas han aprendido a contar historias. Tú con la Joyce, con la Nabokov, con la Woolf; tú en una biblioteca, o parado en la estación del metro, tal vez sentado en la mesa de la esquina de un café, o mirando por la ventana de tu cuarto. Tú, el que me ha hecho la vida tan difícil. La lectora se ha convertido en una espectadora más de su vida y la ha llenado de significado. Insiste en que la narrativa de su historia es magnífica, variada, completa; en que los personajes secundarios son coloridos y el estilo atrevido. Tú, la chica que lee, me hace querer ser todo lo que no soy. Pero soy débil y te fallaré porque tú has soñado, como corresponde, con alguien mejor que yo y no aceptarás la vida que te describí al comienzo de este escrito. No te resignarás a vivir sin pasión, sin perfección, a llevar una vida que no sea digna de ser narrada. Por eso, largo de aquí, chica que lee; coge el siguiente tren que te lleve al sur y llévate a tu Hemingway contigo. Te odio, de verdad te odio.







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lunes, 5 de diciembre de 2011

Gris natural



Antes de encender la vela número venti ocho, que ya cabizbaja convidaba lo poco de su stock de luz, viré hacia el espejo. No sé qué me imantó de él, se que fue una especie de atractivo que jugó con el morbo y la regalada de la curiosidad. La llama danzaba más rubia que en otras noches, más femenina, menos fatigada. Le sonreí al espejo con un ademán de loca. “Eres una loca”, me gritó y soplé la vela, hundiéndose todo en la garganta del vidrio que registraba movimiento a través del grueso manto de oscuridad. Sólo reconoció una forma homogénea, sin sonrisa ni cabello, ni dedos, ni poros, ni detalles que confirmen la diferencia entre un cuadrúpedo en dos patas y una figura humana carcajeándose de sí misma. Era nada más que un cuerpo desteñido y engullido de a poco con  esfuerzo colosal.
De modo que el atractivo no estuvo en un impulso narcisista, sino en detectarme como objeto de estudio. Es una foto diaria revelándose, fascinante observar con atención lo que crece, todo aquello a lo que renuncio, a lo que me aferro, en lo que confío, en lo que no creo, de lo que me burlo, por lo que protesto, la inmensidad de lo que amo, a quienes respeto enormemente, a los que llegan y se quedan, a los que llegan y se van. Me reconozco hasta verme en el espejo, en esa doble imagen nacen ramas y posan sobre mi copa desde golondrinas hasta aves de rapiña.
El espejo ve de reojo los encuentros pasionales entre el silencio y mis secretos, es él preparando el discurso de nunca acabar: que si se mucho de lo mucho, que si se poco de lo importante. De pronto se me hizo insuficiente y delgado este presente, de pronto quise que hoy sea un día diferente, que la puta del reflejo se quede con la sonrisa congelada. Nada es como es, hasta que el espejo habla.

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domingo, 4 de diciembre de 2011

Moho


Vas a extrañar mi piel mojada contra la tuya, que te despierte húmeda, el olor de mi ropa, la suavidad de mis hombros, como hacia coquilla mi pelo sobre tu nariz, vas a extrañar tu cara entre mis tetas, todo mi cuerpo siendo tu manantial, tumbados en la cama, haciéndonos un océano calmo de aguas inalterables, lenguas punta con punta, el sonido de los roces maximizado, bajo zoom todos los sentidos flotando en grandes dosis de líquidos. Vas a extrañar los zumos de fruta exprimirse, los alivios explosivos, los gemidos, los latidos en tambor. Extrañarás que te convierta el piso en hierba, la brisa en murmullos, el freno en prisa, la prisa en caderas volando suave sobre tu cabeza. Extrañaremos nuestro corazón siendo terraza para enamorados de dicha incompleta.



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viernes, 11 de noviembre de 2011

Adán


En el silencio del universo se escondieron las bondades de la creación. En el silencio acuoso de un útero por dentro con sus habitantes latiendo lento y suavecito, inmersos en el líquido cuyo dulzor se espesa con el paso de los días detrás de nuestros ombligos vitrina. La paciencia  aprende a caminar sobre lo resbaladizo de la espera hasta que la existencia se enciende inflando de este aire mundano los pulmones de estreno. Se derrama sobre la cornisa de los ojos la llenura que el alma grita... bienvenido a los sabores tintos de la vida. 




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domingo, 6 de noviembre de 2011

jueves, 3 de noviembre de 2011

CMYK

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jueves, 27 de octubre de 2011

Llosa

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"TRAVESURAS DE LA NIÑA MALA". MARIO VARGAS LLOSA.
FRAGMENTOS.


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martes, 11 de octubre de 2011

GarabaTOC

Cuando el profesor habla mucho...


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martes, 4 de octubre de 2011

Mon amour

Me gusta cuando ríes con la coquetería de un niño sumido en la embriaguez de media copa, cuando tus mejillas se sonrojan con tintas rosa medusa, sintiendo que los árboles te hacen mofa hasta que te calman mis besos como al doliente la morfina.

Incluso cuando nuestro amor fue un perro orejibajo vagueando de madrugada, ha sido tu cuerpo el único al que el mío ha admitido desde el centímetro más expuesto hasta el más tímido, con total plenitud y desparpajo, como si cambiara de cuerpo cuando el anterior se cansó. No me importa si habitas en otra mente, la mía te conserva siempre en tus propias esencias, porque vagas en mí y tus manos me despiertan antojos de caricias risueñas al ulular en más de un desvelo la historia de cuando el sol dejó de apostar a mi sueño por extraviarme en los cabellos oscuros del tiempo. 
Quiero convertirte en el párrafo más hermoso que mi puño pueda lograr, en honor a tus labios, génesis de mis distracciones, alfombra de las delicias…la carne roja en ellos, tu boca, panacea a mis ganas de morder. Y tu lengua, ah. Las arenas movedizas de tu lengua enjuagada en néctar sobre su piel puntillista que de noche en noche acompañan mis secretos erizados al jardín de la voz.
Me encantas cuando ríes con la coquetería de un niño sumido en la embriaguez de media copa.

Hay una vida ideal que nos espera, donde, borrachos de risa, la lluvia llorará y nos despojará las tristezas. Será un hechizo decembrino extendido en la hierba de los años a eso de las 5, casi 6, cuando el sol propague una especie de rocío cansado sobre nuestras pieles fáciles de tostar. Hay una vida bohemia que nos aguarda… velas de noche, veladas ligeras, baladas de uva, vino en la música, besos de alcohol dados con ternura, mis dedos entre tu pelo, libros releídos, sexo fumado y Cortázar presumido por habernos enseñado a dibujarnos la boca. Nos dormiremos sin saber cuándo y porqué, felices de saber que al despertar estaremos para ambos.  Y te cantaré esa que nos sabemos. Y nos gustaremos como si todos los días nos viésemos a los ojos por primera vez, a los míos almendrados, a los tuyos color caramelo quemado. Nos necesitaremos, nos pensaremos, nos desearemos como si fuésemos dos extraños en los extremos de un bar sollozante, ambos tristes y de pronto afortunados de dar contigo, conmigo, con esto.  
Y que la vida se nos vaya en el placer de vivirla. 


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lunes, 3 de octubre de 2011

Nature vs machine

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domingo, 2 de octubre de 2011

lunes, 12 de septiembre de 2011

Edén

El historietista argentino responsable de la tira Éden, obedece al nombre de Pablo Holmberg, mejor conocido como Kioskerman en Internet, gracias a la publicación de comics.  

"En la adolescencia, gracias a Tolkien empecé a sentir la necesidad de crear mi propio universo. Y esa necesidad la sigo teniendo hoy, aunque en menor medida. Hoy me interesan más las posibilidades de expresión del arte, que la posibilidad de crear mundos".


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viernes, 9 de septiembre de 2011

Oh Positiva



Sobre la médula espinal resbalan los hilos que suda la música. Can you feel it?; pasean pantalón abajo y se ríen de tu ropa interior de encaje. Caen y se escabullen como insectos a los rincones, como un 
cúmulo de células que se dispersan entre sí al ruido de los aplausos. Se escucha música pintada en la pared, lanzada con la misma propulsión con la que la materia gris se dispara a la orden del arma. El movimiento bailando entre los huesos hace que chasqueas los dedos, sientes el pedal impactando el encéfalo, las baquetas volando con rabia, las voces casadas en un mismo coro, ¡sube la velocidad!. Además de ser un grito a la vida, es una prueba de sangre…todos somos música oh positiva.

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martes, 6 de septiembre de 2011

lunes, 29 de agosto de 2011

De diarios

Tener un diario actualizado causa sensaciones agradables, muy parecido a desempolvar álbumes y reírte de tus genitales sumergidos en una bañera de Minnie cuando contabas con escasos meses de existencia. No se trata de simples anotaciones sino de, básicamente, la historia de una vida escrita por puño y letra de su protagonista. Es, además de divertido, un ejercicio de repaso y auto evaluación. No tienes idea de lo mucho que te sorprenderás echándole un vistazo a la versión de ti en el pasado. He aquí algunas recomendaciones a la hora de redactar tu querido diario: 


1. Evita escribir en código, por ejemplo: “hoy vi al idiota éste y conversamos sobre la arrechera del otro día”. Se puntual ya que seguramente querrás recordar a qué idiota y a qué arrechera te referías.

2. Registra la fecha completa, incluyendo día. Resultará simpático recordar momentos especiales sin la tediosa necesidad de recurrir a un calendario.  

3. Sé tan sincero como sea posible, que no te de pudor con tu alter ego/conciencia;  escribe tal cual lo necesites hacer, vomita el sentimiento en su estado natural, sin abstenciones. Es por ello que se recomienda no dejar pasar mucho tiempo entre la experiencia vivida y el momento de escribirla, para que no pierda esencia.

4.Mantener un diario es asunto de constancia. Hasta en días agotadores puedes sumar un gramo de esfuerzo para, al menos, anotar palabras claves que te permitan desarrollarlas cuando cuentes con tiempo y disposición.

5.     Usa lapicero. No querrás tener restos de grafito poco menos que invisibles al cabo de algunos años.

6.     Resume, intenta darle relevancia a los hechos que merecen ser relatados.

7. Marca, subraya, resalta los sucesos importantes, aquellos que se viven una sola vez. Al pasear por las hojas de tu querido diario querrás ubicar rápido   el matrimonio, la graduación, el cumpleaños, día de la madre, del padre, de la virginidad perdida, navidad y otros eventos cuyo impacto merece estar bajo resaltador.

8.  Mantén en un lugar libre de posibles accidentes (el perro y sus antojos de papel, hornillas, lugares húmedos).

9. Conserva fuera del alcance de…todos.

10. Ten presente que la única manera de tener un buen diario es haciendo de tu vida una buena historia que te gustaría volver a leer.

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sábado, 20 de agosto de 2011

Amor de tres

Hay cielitos bostezando en mi piso, desparramados sobre la piel albina de lienzos frescos. Uno de ellos se empapa de nubes mientras a otro le brotan flores, entre los dos se pintan y apuntan a gustarse. Qué decir de los dilemas y de los contrastes que se cruzan entre líneas y teoremas, de curvas y salpicaduras que se besaron de bruces, de rosados que se disfrazan de naranjas entre golpecitos de aguas revueltas y en la paleta cataplúmes. Puede estar sucediendo lo que sea entre la ventana y allá afuera, yo estoy bien aquí acolchada envuelta en voces cayendo por abismos, ciénagas y gritos, entre fríos y calores saturados, entre platos de sensaciones que regalan los colores. El rojo se quema cuando el amarillo le toca, y de los cafés no hablo porque me enmudece de frases en tus ojos que de sorbos amargos se toman. Has de saber que mis lirios están confeccionados con pétalos marchitos, de galopes en tus sueños andantes, de pinceles fotografiando caras con espejos al remojo con sucios delirios. Si piso fuerte te despierto, y cuando vuelo no me escuchas; yo nado entre tú y mis tres amores: la música, las letras y la musa de tu musa.  



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viernes, 12 de agosto de 2011

Paciente

Doctor, es una lección del último semestre de Medicina en la que le enseñan cómo decirle al familiar del paciente que…que ya no hay paciente. El “lo siento” lo dice por cortesía, hipocresía, o porque en las últimas páginas de los libros de su profesión estaba tallada la nota especial: “decir que lo siente es de caballeros”. O es que lo ha dicho tanto, que ya su boca despliega las palabras floreadas y facilitas. ¿No sueña que lo espantan, qué le queda en el pecho después?, qué se siente partirle el alma con sólo soltar una frase cual “buenos días” en un lunes de flojera. Con qué se destaca, a ver.

"Lo siento".
"No fue suficiente".
"No lo soportó".
"Hicimos lo que pudimos".

¿Cuál fue su ópera prima, cuál es la más rayada, con cuál suelen reaccionar mejor los dolientes, con cuál le escupieron la cara, se sigue sintiendo un hijo de puta o ya comprendió que es parte del trabajo, gajes del oficio que llaman? Su profesión ha de ser una de las que más produce pesadillas, es decir, debe ser agotador para el pensamiento el intento de ser héroe, y por el contrario, encontrarse con que termina cubriendo cuerpos con sábanas blancas, saliendo del quirófano tarareando las posibles mejores maneras de decir lo que con un gesto se hace entender. O, sencillamente, no. Es trabajo. Un café entre un caso y otro, el saludo a los colegas, las manos pulcras y emblanquecidas con el polvillo del látex, el pulso manso y fugaz, la vista siempre puesta en la arteria correcta. Usted se encharca las manos de herencias y genes, de imágenes que a otros nos conmociona hasta en televisión. 

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domingo, 7 de agosto de 2011

Artbol -Parte VI-

SEMÁFORO

 CANTANTE

 ENTRAÑAS

ELE

 POLICÍA DE TRÁNSITO

 CORNETA

 PIÑA

 RÍMEL


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