martes, 26 de abril de 2011

Cuidados intensivos

Sangras mi tinta cansada de escribirte; cuántas veces caminando de puntillas por tus manos, entre charcos y matorrales, caí, morí y resucité para que me dieran la bienvenida, dispuesta en mi inocencia flagelante. Agujero al peor de los vicios: la ceguera. El no creerle a los ojos lo que decían que veían. Me heriste la palabra, sabiendo que es la dulce lengua en la que reposo. El ardor, el aguacero, las compañías heridas, las frases sudoríficas que delatan, la hemorragia…
Ya cansada te invito a apagar la luz y dejarme el lado absoluto de la cama. 

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6 comentarios:

  1. Herir la palabra.
    De los peores dolores que puede existir.

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  2. camina ahora con pies de plomo
    o trata al menos de no desesperarte
    con el peso de tus sueños.

    Permite a tu cabeza
    volver sobre tus hombros.
    No busques en la letra menuda,
    cierra aquella ventana
    por la cual entra la neblina,
    no dejes que tu voz se resquebraje
    en batallas verbales que nunca ganarás.

    Date el gusto de aprender a llorar,
    invoca el abrazo que libera.

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  3. cansancio para mi es igual a muerte.. muere el sentimiento, las ganas, las palabras, se acaba la tinta, no hay mas inspiración... cosa terrible el cansarse no?

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