jueves, 7 de marzo de 2013

Affaire



Entre el voltaje de las luciérnagas y el abanico nocturno de sonidos sedantes se despiertan tus manos reescribiendo en mis costillas ligeras la divina comedia. Es como el suave oleaje que no pide permiso para acariciar, el gusto fresa que a la  saliva embriaga, así se tratan las pieles que entre sí se calman. Fresquito el aliento al pronunciar este pedazo de texto que no es ni poesía, ni pintura, ni canción. La implosión de un orgasmo silencioso dicta este deseo traducido en un beso carmesí que a tu oreja victimiza y tu delicado descaro retrata.

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