viernes, 10 de julio de 2009

Calipso

Todos tenemos un "amigo caminante" léase, "loquito" como lo llaman los niños que lo miran con una curiosidad tan aguda que podría incrustarse en la piel. El amigo caminante merodea por el sector en el que vives, nadie sabe su nombre pero sí su apodo, el que la misma gente se encargó de perpetuarle en la cédula. De repente te sonríe y tú no hallas a qué santo encomendarte. Pero son de esas risas vacías, solo un arqueo de labios al que te le atravesaste. Es un pobre hombre cuyo tono de piel se perdió entre los tintes de la calle, su pelo es una maraña de pensamientos extraviados que lo hacen conjurar las palabras “gato” y “universo” es una misma frase. Recibe billetes anónimos para apaliar el hambre y es normal que le guste el olor de la tierra húmeda por la lluvia. Sus pasos son rehenes del miedo, pero irónicamente camina como el hombre que está conciente de su propia importancia. De repente mira enfurecido a su alrededor como queriendo encontrar respuestas a preguntas que se hizo en instantes de cordura. Y yo sigo observándolo con detenimiento, sin intención de hacer ningún acto de caridad; porque si crees que lo que sigue es “y le dí un trozo de pan” te equivocas. Fue apenas un ejercicio de observación que me puso a pensar en…pues en lo que él pudiera estar pensando. 

Seguramente no piensa en nada, su mente es como un electrocardiograma en línea recta. Se pueden detectar algunos segunditos de lucidez, insuficientes como para entablar una conversación coherente. Veo que se ciñe su camisa maloliente al cuerpo, a modo de defensa contra el mundo, digo yo. Se apresa contra su bolsa de…cosas, y decide acostarse en el lugar que lo adoptó como inquilino después de ser un forastero mal habido. Las luces de algunos carros se desparraman contra el charco de agua que lo acompaña, se le ven los párpados cansados, el sueño comienza a desdibujar un día tan igual al de ayer, al de hace dos meses, dos años, tan parecido al de mañana. Entre tanto, se acurruca en posición fetal y sueña con rostros familiares, absurdas fantasías, mundos ideales llenos de impunidad y riqueza, formas abstractas y casi monstruosas, que lo estremecen, además del frío. Se acomoda, acobija las manos en sus bolsillos rotos, los periódicos están húmedos y de los zapatos se desprende una pestilencia propia de gabinetes de comida vencida. Se suman las bondades de los perros hambrientos que, en busca de calor quizás, se acercan y lo arrullan, con sonidos como susurrados del infierno, como esos que los lobos hacen cuando se sienten libres o que se yo. Son sonidos que el oído humano no debería permitir, pero que para este pobre hombre, se traducen en compañía, en presencia, en algo capaz de dibujar sombras además de las suyas. 

Quizás el silencio sea indicio de paz y calma para cualquier mortal de abrigos amarrados, pero para él significa el peligro que lo deja nadando en un río furioso de miedos. No se inmuta como al principio de sus días anónimos, ahora reacciona con la rapidez de un gato arisco. Se alinea en una marcha cautelosa de rico presumido al sentir que algo anda mal, tanto silencio no puede ser real. De pronto, distingue una sombra, un movimiento fugaz lo dejó helado, recorrió su cuerpo un fusilazo de pánico opresor, de esos que dificultan la respiración. En su oído se escucharon las palabras: “Calipso, calipso”. Sus manos temblaban. En un intento de falso heroísmo se secó la frente perlada de sudor y adoptó un porte más rígido. Miró a su alrededor con la rapidez que impedía que se desmayase allí mismo. En medio de una idea vaga, reparó a los caninos. Pero al sondear todo el lugar, se percató que era una mujer la que reposaba sobre sus periódicos, al lado del animal. La reparó por unos minutos, sin poder creer en aquella imagen tan irreal. Era una mujer hermosa, con piel de terciopelo y cabello rojizo. Había en ella algo de cuadro francés. Su rostro no advertía peligro, solo una calma absorbente a la que era difícil desprenderse.

 ¡Pero no era posible!. Él, conmocionado con aquella imagen, dirigió una mirada interrogadora a su alrededor, antes de intentar reaccionar ante esa presencia angelical, discordante con tanta inmundicia. Luego de un esfuerzo, con la voz titubeante, alzó el mentón bruscamente, como desafiando su estadía allí. A lo que ella dibujó una sonrisa de a poco, para luego estallar en llanto. 


-  "Hola, papá"



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8 comentarios:

  1. ¡Excelente post! ¡Me encantó! Te felicito.

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  2. Soy el primero... es un honor, estoy seguro que muy prontpo seremos muchos los que me acompañaran a seguir tan fantastico blog.

    Un besazo.

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  3. Gracias por tu visita y tu comentario :)

    Seguiré pasando a leerte.

    Saludos!

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  4. Ve mija... me hiciste recordar al loco de los lados de mi casa... y desde hacia tiempo quería escribir sobre lo que recuerdo de él.
    Ya... con tu post... me animo a hacerlo.
    Pero lo públicaré en mi nuevo rincón... pasate por allá, ¿si?

    Bisous francais seulement pour toi!!

    Ja ja ja ja ja ja!!!

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  5. Que post tan genial! la manera que describes a un vagabundo con pelos y señales es sorprendente!

    ¿Que pasó con tu blog anterior?

    Muacks!

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  6. Me has remontado a mi infancia.

    Frente a casa de mi abuela pasaba siempre un caminante, con el que siempre nos asustaban. "Te va a llevar [sobrenombre omitido] si te sigues portando mal"...

    Un pobre hombre que no le hacía daño a nadie, vivía de las sobras ajenas, de vez en cuando se le escuchaba cantar sus desdichas, ahogadas en alcohol al abrigo de alguna casa en construcción.

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  7. Soy esa ultima gota que te cae en la mejilla despues de una tormentosa lluvia al medio dia. Soy esa brisa fresca que se cola por las orillas de tu puerta.

    "mi táctica es
    quedarme en tu recuerdo
    no sé cómo ni sé
    con qué pretexto
    pero quedarme en vos."

    soy la extraña sensacion de temor que sientes al quedarte sola en un sitio; eres la duda que me acompaña en mi dia a dia, eres un fragmento de poesia sin culminar, eres la sonrisa que dibujo sin poder mirar, eres la fragancia que busco en cada vagon hasta poderte encontrar.

    "mi táctica es
    ser franco
    y saber que sos franca
    y que no nos vendamos
    simulacros
    para que entre los dos no haya telón
    ni abismos."

    Soy la linea entres tus pensamientos, soy lo opuesto a lo perfecto. Eres la sensacion que ocupa mi pecho mientras que con tu voz...

    "mi estrategia es
    que un día cualquiera
    no sé cómo ni sé
    con qué pretexto
    por fin me necesites."

    [b]Alter Ego[c=47][c=7] And![/c][/b]
    *Mario Benedetti [b](táctica y estrategia)[/b]

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  8. Me ha encantado, sublime. Lo cierto es que yo tengo menos es peranzas en el hombre, sin embargo, no me ha nublado la vista burlarme de él.

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