martes, 10 de agosto de 2010

Una especie especial



Los viejos tienen razón. 


La juventud está repleta de estúpidos, enamoradizos, idealistas. Creemos ser profundos e invencibles después de escuchar la música que nos revienta los tímpanos. Nos refugiamos en letras de canciones cuando nuestras palabras no saben qué decir. No atendemos prioridades. Tenemos que revolver sangre y alcohol para bajar los niveles de pudor, patético, ¿no? Nos aburre todo, nos emociona todo. A la cercanía, a la fealdad, a las rarezas, al exceso, a cualquier mierda en blanco y negro la denominamos arte. Escupimos humo, flujos, vómito, traficamos aire. Estudiamos, pero no lo que mamá hubiese querido. Incorporamos groserías a medida que ganamos confianza. Hablamos alto, pero no claro. Vivimos en base a imágenes idílicas porque el realismo es para los demás o para después. Conocemos lo bueno y lo malo, pero no lo moral. Lo peligroso de que nos importe mucho un asunto es que nos deja de importar TODO lo demás. Hacemos el trabajo de uno entre diez. Nadie nos entiende porque no nos dejamos entender y no entendemos por qué. Cargamos con la idea casi romántica de que nuestra estadía en este mundo lo cambiará. Somos ambiciosos, forzamos los límites y la paciencia de quien pretenda entender nuestras simpatiquísimas crisis existenciales. 

Somos puro terrorismo al pensamiento. Somos desvergonzados a quienes les vergüenza todo. Vivimos nutriendo ese extraño placer de contradecir lo que nos importa mucho, poco, demasiado, la idea es ir en contracorriente. No queremos saber, sino que nos resuman. Nos gusta que nos vean, que se enteren de quiénes, cómo somos y lo que hacemos. Odiamos la música de los vecinos. Confiamos demasiado. No dormimos. O comemos en exceso o no comemos nada. Amamos sin querer. Compramos sin necesitar. Necesitamos sin desear. Nos gustamos, pero no nos apasionamos…aunque a decir verdad, a veces actuamos con fiereza, pero bajo absurdos criterios personales. No averiguamos, especulamos. Miramos sin observar. Sin saber, hablamos y cuando hablamos, se nos enmaraña el inglés porque es más chic, you know. No somos románticos, preferimos quedarnos en la comodidad de recuerdos salivales. Nuestra naturaleza contrae los hechos en un “ya”, vivimos con unas ansias tremendas, con una jadeante necesidad de inmediatez. Esquivamos las responsabilidades con la excusa de que nos duele…el ombligo, quizás. No digerimos muy bien ese asuntico del fracaso. Nuestros amigos entre comillas no nos hablan, sino que nos titilan por Internet . Lo peor que nos podría suceder sería lucir normales. Nosotros vamos a conquistar el mundo a través de esta pantalla, tal como lo hiciera el ídolo de nuestra generación con su guitarra; sí, el ídolo, ese que es chévere y cuyo apellido no recordamos, ¿correcto? Somos, definitivamente, los críticos más criticables. Tenemos tanto por hacer, por decir, por demostrar, por conocer que parece oportuno permanecer, tú en la comodidad de tu asiento leyendo este bodrío, y yo escribiéndolo.



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21 comentarios:

  1. ah bueno, siendo la primera, soy la primer bardeada del post!!

    dejar de tirarnos mierda seria una solucion!!

    TucuMALA

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  2. tengo otro comentario, O MI DIOS, no hablare del escrito si no de la manera en como se expresa.. Fin

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  3. supongo que aun creyéndonos invencibles y profundos no tendría nada de malo suponer que silo somos en verdad

    :(

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  4. ... y poco a poco nos hacemos viejos y empezamos a tener razón. Y vemos la cantidad de jóvenes estúpidos, enamoradizos e idealistas y seguimos sorprendiéndonos. Se creen profundos e invencibles pero no lo son y acabarán sordos...

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  5. Somos dignos de investigación, pero si seguimos así estaremos en peligro de extinción...

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  6. Cuanta razón, esas tus manos están llenas de tanta verdad :D

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  7. Por eso es major escribir. así te inventas tu mismo las palabras en las que luego te refugias, y no tienes que recurrir a ninguna canción.
    besos.

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  8. jajajaja muy bueno...
    solo te falto decir que muchos de los qeu critican a los jovenes, estan desesperados por colocarse en su lugar, cosas de la no autoaceptacion...
    saludos

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  9. Pues sí, y me he sentido identificada, mínimo, con el 90% de lo que has escrito... Pero supongo que si no, no seríamos jóvenes, con ganas de disfrutar y de comernos el mundo... Ya nos llegará el pesimismo/realismo, y la responsabilidad adulta, con el tiempo... Y ni siquiera eso es seguro, porque quizá las personas nunca lleguen a ser adultas del todo. A mí me gustaría seguir teniendo ese puntito loco e impulsivo toda mi vida :)

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  10. a jajajajajajaja....ja..ja...auch!

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  11. La autocritica no viene mal.. de vez en cuando

    beso
    druida

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  12. jajajajaja, me sentí muy identificada y justo después pensé: "maduraaaaa", porque ya se me pasó la época adolescente! :S

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  13. Venga, especímenes de estos hay varios. Pero si, es verdad, somos todos unos gilipollas de la vida, pero no lo podemos remediar. Esa es la gracia de la juventud; si no, seríamos todos unos viejos.

    Y probablemente, amargados.

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  14. Cualquiera pensaría que nos justifica la edad, pero en realidad todo tiene que ver con las cosas que crecemos. Por ejemplo el hecho de que ahora no transmitan más el famosísimo y educativo programa "Plaza Sésamo" habla de un hueco en la capacidad de sueñar e imaginar de los jóvenes de ahora.

    El resultado será catastrófico a medida que pasen los años.

    Moraleja: Seamos buenos padres.

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  15. Másssss buenosssss tus posts! espero por el otro jejejeje

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  16. Solido! :S demasiados prejuicios! Haces mucho incapie a los estereotios! pero ensi es cierto.. parte cierto!

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